"A todos los que desean evitar y someter la pereza de la mente y el extravío del espiritu con la provechosa ocupacion de las manos y la deleitosa contemplación de nuevas cosas"
Téofilo,
libro de las diversas artes
s, XII.



PROPIEDAD INTELECTUAL

La propiedad intelectual es un tipo de propiedad que pertenece al autor por el solo hecho de la creación original de una obra literaria, artística o científica (art. 1 LPI ), que le confiere derechos de carácter personal y patrimonial, consistentes en la plena disposición y derecho exclusivo a la explotación de la obra, sin más limitaciones que las establecidas a la leí. Esto implica que la obra no puede ser utilizada o usada sin la previa autorización, onerosa o gratuita, del autor. La propiedad intelectual tiene su manifestación en dos tipos de derechos: los morales y de explotación.

El MNAC recibe la donación de un cuadro de Much

noviembre 11, 2007




El abuelo en el salón

La obra representa a Thor Lütken, abogado y vecino del artista






Thor Lütken y Munch tenían la misma edad y eran vecinos de veraneo en la costa del fiordo de Oslo. Según cuenta su nieto, Much también retrató a una de las hijas del abogado en Muchachas en el puente (1899). El hombre del retrato murió en 1913 y dejó cuatro hijos. Uno de ellos, Einar, emigró en 1919 a América, donde trabajó en empresas consignatarias de buques. En los años treinta se instaló en España y desde 1934 vivió con su familia en Barcelona, donde fue cónsul honorario de Noruega. Einar Lütken, explica su hijo Jorge, "hablaba siempre del retrato, iba detrás de él y lo encontró por fin en Alemania en los años cincuenta".






Edgard Much nació el 12 de diciembre de 1863, quince años después de Gauguin, diez después de Van Gogh, uno después de Klimt. Su ciudad natal, Lotem, estaba situada cincuenta kilómetros al norte de Cristiana, nombre con que fue denominada Oslo hasta 1925.

“ Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho. Me detuve; me apoyé en el parapeto, presa de una fatiga mortal. Lenguas de fuego como sangre cubrían el fondo el fiordo negroazulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quede allí, temblando de miedo. Y oí que un inmenso grito interminable atravesaba la naturaleza”. Munch






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