"A todos los que desean evitar y someter la pereza de la mente y el extravío del espiritu con la provechosa ocupacion de las manos y la deleitosa contemplación de nuevas cosas"
Téofilo,
libro de las diversas artes
s, XII.



PROPIEDAD INTELECTUAL

La propiedad intelectual es un tipo de propiedad que pertenece al autor por el solo hecho de la creación original de una obra literaria, artística o científica (art. 1 LPI ), que le confiere derechos de carácter personal y patrimonial, consistentes en la plena disposición y derecho exclusivo a la explotación de la obra, sin más limitaciones que las establecidas a la leí. Esto implica que la obra no puede ser utilizada o usada sin la previa autorización, onerosa o gratuita, del autor. La propiedad intelectual tiene su manifestación en dos tipos de derechos: los morales y de explotación.

renacimiento

noviembre 18, 2007













Homero escribió las más bellas octavas jamás dedicadas a la Diosa del amor que algunos años mas tarde habrían de inspirar a Sandro
Boticelli su famoso cuadro “ el nacimiento de Venus “.
En el poema mítico, el semen de Urano cae al mar y la brisa tenue, unida a las fértiles olas da a luz a Afrodita.

Mi mirada a la Mediterránea, es un retorno sensible a un tiempo de plenitud, en el que el gran manto azul del mar se unía a la historia de la humanidad.

Historias épicas, rutas de conquistas y derrotas.

La mar, bálsamo para el espíritu, inspiradora y hermosa, como la diosa que nace de sus entrañas, transportada en una concha por los vientos y las olas hasta la isla de Chipre.

Nuestra mar, fuente de vida, no es inagotable. La costa Mediterránea es una de las más explotadas, el negocio no es compatible con el respeto a un entorno natural, importantísimo para nuestra calidad de vida y, el excesivo y masivo expolio de su fauna marina, condena a una muerte segura a nuestro mar Mediterráneo.

Todas las conchas de todas las voces, todas las caracolas, y piedras del recuerdo de un tiempo remoto, claman para que tomemos conciencia de nosotros mismos, de que somos hijos de la tierra y, no dueños de ella. Que debemos mantener una moral y una ética para preservar nuestro habitad natural. La importancia de una buena relación, un equilibrio y, un respeto entre la mar y la barca, la tierra y la casa, el cielo y el árbol, un equilibrio necesario para el progreso y el goce de existir.


En la sombra del barco
Contemplaba su rico atavió
azul, verde mate y terciopelo negro:
flotaba airoso y libre. Cada estela
era una llamarada de fuego como el oro.

¡Oh, venturosos seres ¡ cuya belleza
No hay lengua que acierte a describir.
Brotó de mi corazón un torrente de amor
Y sin más a todos bendije.

De “ La oda del viejo marinero”
Samuel Taylor Coleridge

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